
De Darío Busolini
En el mensaje del Papa para la 42 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales palabras de esperanza por los medios de comunicación de masas.
“Los medios de comunicación social: «En la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la verdad para compartirla» es el tema de la próxima Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales, afrontado por Benedicto XVI en el Mensaje anual, presentado el 24 de enero por el Presidente y por el Secretario del Consejo Pontificio de la Comunicación Sociales, el Arzobispo Claudio María Celli y Mons. Paul Tighe.
El documento, interpretado demasiado de prisa como una admonición severa al mundo de la información porque denuncia claramente abusos y pérdidas del rumbo, contiene sin embargo una fuerte y positiva apreciación de las potencialidades y de las responsabilidades de todos aquellos que trabajan en los distintos ámbitos de las comunicaciones, desde la telefonía a internet, invitados por el Papa a no traicionar las finalidades de crecimiento cultural, autentico progreso y promoción humana de sus poderosos instrumentos.
En el mundo moderno globalizado, escribe Benedicto, los medios de comunicación se han convertido «en parte constitutiva de las relaciones interpersonales de los procesos sociales, económicos, políticos y religiosos».
El Papa describe primero los aspectos positivos producidos por la evolución tecnológica de los medios de comunicación, por el mayor conocimiento cultural, social y democrático de los pueblos que gracia a ellos pueden hacer circular ideales y experiencias de paz, justicia y solidaridad. ‘¡Sí! Los medios, en su conjunto, no son solamente lo medios para la difusión de las ideas, pero pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo mas justo y social. Sólo después de este comentario Benedicto XVI examina «el riesgo de que ellos se transformen en sistemas dirigidos a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Es el c aso de una comunicación usada con fines ideológicos o para la colocación de productos obsesiva. Con el pretexto de presentar la realidad, de hecho se tiende a legitimar y a imponer modelaos distorsionados de vida personal, familiar y social.
Además para favorecer la así llamada audiencia, a veces no se duda en recurrir a trasgresiones, ala vulgaridad y a la violencia. Existen por ultimo, la posibilidad de que, mediante los medios de comunicación, se propongan y mantengan modelos de desarrollo que aumentan en vez de reducir la distancia tecnológica entre los países ricos y los pobres».
Citando la Encíclica SPE SALVI, el Papa explica que incluso los medios se resienten de la ambigüedad del progreso, que abre al hombre horizontes bien junto a abismos del mal.
Por esto es necesario realizar un esfuerzo para que los medios de comunicación sean utilizados siempre para servir al ser humano en vez de para manipular las conciencias, porque «hoy se pone en evidencia el cambio, diría incluso la verdadera mutación del rol que ellos tienen que afrontar. Hoy, en un mundo cada vez más marcado, la comunicación parece tener la pretensión, algunas veces, no sólo de representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y ala fuerza de sugestión que posee.
Se constata, por ejemplo, que sobre algunos hechos los medios de comunicación no se usan en su papel, adecuado, de informar sino para “crear” los propios eventos».
De este modo, ya no se preocupan de mostrar en televisión o en los periódicos la verdadera realidad sino que se hace de manera que la gente considere la “realidad virtual” que viene representada, llegando incluso a modificar profundamente los valores de las personas, inducidas por una visión distorsionada sino funcional para intereses económicos o políticos de las cosas.
«Por eso el Papa propone que análogamente a la disciplina “bio-ética” introducida para tutelar mejor a la vida humana frente a las nuevas perspectivas de la medicina y de la biología, se adopte para las comunicaciones sociales una “info-ética” para salvaguardar la libertad de la conciencia, de la dignidad de las personas y de la propia vida humana.
La investigación y la defensa de la verdad mediante los medios de comunicación no es un deber reservado sólo a los informadores sino que concierne a todos, “porque todos, en la época de la globalización, usuarios y operadores de comunicaciones sociales ” y cada hombre “tiene sed de verdad, está en busca de verdad; lo demuestran la atención y el éxito registrados por los muchos productos editoriales, programas y series de calidad, en los que la verdad, la belleza y la grandeza de las persona, incluida su dimensión religiosa, se reconocen y se representan adecuadamente».
Y si se busca auténticamente la verdad que hace libres, concluye el Papa Benedicto, no se puede dejar de acercarse a Cristo, “porque sólo El puede responder plenamente a la sed de vida y de amor que hay en el corazón del hombre. Quien lo ha encontrado y se apasiona con su mensaje experimenta el deseo incontenible de compartir y comunicar esta verdad”, incluso a través de los medios de comunicación.
La Iglesia tiene el deber de comunicar
“La iglesia tiene el deber de comunicar y los periodistas el derecho de pedir la información”, ha dicho el presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, Mons. Claudio Maria Celli, presentando el mensaje del Papa.
El Arzobispo a ilustrado también la función y las próximas actividades de su ministerio, que pretende ser “presencia respetuoso y colaboradora en el campo de la comunicación; realidad que quiere ponerse al servicio de la Iglesia Universal en la labor de los medios de comunicación católicos; voz amiga de todos los operadores que consideran que es su deber favorecer una información correcta.
En el mensaje del Papa para la 42 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales palabras de esperanza por los medios de comunicación de masas.
“Los medios de comunicación social: «En la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la verdad para compartirla» es el tema de la próxima Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales, afrontado por Benedicto XVI en el Mensaje anual, presentado el 24 de enero por el Presidente y por el Secretario del Consejo Pontificio de la Comunicación Sociales, el Arzobispo Claudio María Celli y Mons. Paul Tighe.
El documento, interpretado demasiado de prisa como una admonición severa al mundo de la información porque denuncia claramente abusos y pérdidas del rumbo, contiene sin embargo una fuerte y positiva apreciación de las potencialidades y de las responsabilidades de todos aquellos que trabajan en los distintos ámbitos de las comunicaciones, desde la telefonía a internet, invitados por el Papa a no traicionar las finalidades de crecimiento cultural, autentico progreso y promoción humana de sus poderosos instrumentos.
En el mundo moderno globalizado, escribe Benedicto, los medios de comunicación se han convertido «en parte constitutiva de las relaciones interpersonales de los procesos sociales, económicos, políticos y religiosos».
El Papa describe primero los aspectos positivos producidos por la evolución tecnológica de los medios de comunicación, por el mayor conocimiento cultural, social y democrático de los pueblos que gracia a ellos pueden hacer circular ideales y experiencias de paz, justicia y solidaridad. ‘¡Sí! Los medios, en su conjunto, no son solamente lo medios para la difusión de las ideas, pero pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo mas justo y social. Sólo después de este comentario Benedicto XVI examina «el riesgo de que ellos se transformen en sistemas dirigidos a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Es el c aso de una comunicación usada con fines ideológicos o para la colocación de productos obsesiva. Con el pretexto de presentar la realidad, de hecho se tiende a legitimar y a imponer modelaos distorsionados de vida personal, familiar y social.
Además para favorecer la así llamada audiencia, a veces no se duda en recurrir a trasgresiones, ala vulgaridad y a la violencia. Existen por ultimo, la posibilidad de que, mediante los medios de comunicación, se propongan y mantengan modelos de desarrollo que aumentan en vez de reducir la distancia tecnológica entre los países ricos y los pobres».
Citando la Encíclica SPE SALVI, el Papa explica que incluso los medios se resienten de la ambigüedad del progreso, que abre al hombre horizontes bien junto a abismos del mal.
Por esto es necesario realizar un esfuerzo para que los medios de comunicación sean utilizados siempre para servir al ser humano en vez de para manipular las conciencias, porque «hoy se pone en evidencia el cambio, diría incluso la verdadera mutación del rol que ellos tienen que afrontar. Hoy, en un mundo cada vez más marcado, la comunicación parece tener la pretensión, algunas veces, no sólo de representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y ala fuerza de sugestión que posee.
Se constata, por ejemplo, que sobre algunos hechos los medios de comunicación no se usan en su papel, adecuado, de informar sino para “crear” los propios eventos».
De este modo, ya no se preocupan de mostrar en televisión o en los periódicos la verdadera realidad sino que se hace de manera que la gente considere la “realidad virtual” que viene representada, llegando incluso a modificar profundamente los valores de las personas, inducidas por una visión distorsionada sino funcional para intereses económicos o políticos de las cosas.
«Por eso el Papa propone que análogamente a la disciplina “bio-ética” introducida para tutelar mejor a la vida humana frente a las nuevas perspectivas de la medicina y de la biología, se adopte para las comunicaciones sociales una “info-ética” para salvaguardar la libertad de la conciencia, de la dignidad de las personas y de la propia vida humana.
La investigación y la defensa de la verdad mediante los medios de comunicación no es un deber reservado sólo a los informadores sino que concierne a todos, “porque todos, en la época de la globalización, usuarios y operadores de comunicaciones sociales ” y cada hombre “tiene sed de verdad, está en busca de verdad; lo demuestran la atención y el éxito registrados por los muchos productos editoriales, programas y series de calidad, en los que la verdad, la belleza y la grandeza de las persona, incluida su dimensión religiosa, se reconocen y se representan adecuadamente».
Y si se busca auténticamente la verdad que hace libres, concluye el Papa Benedicto, no se puede dejar de acercarse a Cristo, “porque sólo El puede responder plenamente a la sed de vida y de amor que hay en el corazón del hombre. Quien lo ha encontrado y se apasiona con su mensaje experimenta el deseo incontenible de compartir y comunicar esta verdad”, incluso a través de los medios de comunicación.
La Iglesia tiene el deber de comunicar
“La iglesia tiene el deber de comunicar y los periodistas el derecho de pedir la información”, ha dicho el presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, Mons. Claudio Maria Celli, presentando el mensaje del Papa.
El Arzobispo a ilustrado también la función y las próximas actividades de su ministerio, que pretende ser “presencia respetuoso y colaboradora en el campo de la comunicación; realidad que quiere ponerse al servicio de la Iglesia Universal en la labor de los medios de comunicación católicos; voz amiga de todos los operadores que consideran que es su deber favorecer una información correcta.
La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
Es la única jornada mundial católica establecida expresamente por el Concilio Vaticano II, que dedico a los instrumentos de comunicación en 1963 el Decreto “INTER MIRIFICA”. Los obispos del mundo la celebran el domingo que precede al Pentecostés (este año el 4 de mayo, fiesta de la Ascensión). Por tradición el tema de la jornada se anuncia solo el 29 de septiembre, fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel (este último es el Santo Patrón de los trabajadores de la radio) mientras que el Papa publica su mensaje el 24 de enero, celebración de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.